Llega un momento en la carrera profesional en el que, de repente, te sientes estancado. Lo veo cada día en las historias de los muchos profesionales excelentes (unos más que otros) que desnudan sus inquietudes en mi despacho esperando una nueva oportunidad, oportunidad que no depende de mí ni de nadie más que de ellos mismos.

Hay una serie de aspectos determinantes que inciden en dar el salto a posiciones de primera línea y que no están escritos y, tal vez, tampoco pensados de forma consciente. Estar en la ecuación muchas veces depende de la actitud personal, de asumir que debes llevar las riendas de tu carrera profesional y no dejar que las cosas sucedan sino HACER que sucedan, porque muchas barreras son fruto de nuestros propios sesgos.

¿Dónde podemos generar un cambio en el que sí podamos influir de forma inmediata? En nosotros mismos y en eliminar nuestras propias barreras, esas que sí dependen de nosotros.

Muchos profesionales se centran en hacer su trabajo de forma invisible, protegidos de las miradas y la exposición tras la puerta de sus despachos, y no prestan atención a muchos aspectos que son fundamentales para crecer en las organizaciones. No están donde se generan las oportunidades, no están en las conversaciones ni, por lo tanto, en la mente de esas personas que toman las decisiones hoy y para las que, efectivamente, son invisibles porque ser un buen profesional no es suficiente si nadie conoce a la persona que hay detrás del proyecto.

Les falta dar la importancia que tiene al networking y les falta hacerse visibles. Salir de sus despachos y que les dé la luz, perder ese pudor que es un lastre para sus carreras y alzar la voz en las reuniones, dar su opinión, atreverse a abordar a alguien que les interesa y presentarse, incluso salir al mundo digital multiplicando su impacto y ser activos en redes sociales profesionales compartiendo contenido de su área de conocimiento. Ir a por eso que quieren y no se atreven a pedir.

No se dan el tiempo para ir a congresos, conferencias o a generar lazos con otras áreas porque “tenemos mucho trabajo” y les pesa mucho más lo urgente que lo importante; se sientan con las mismas cuatro personas a comer en lugar de aprovechar para conocer y nutrirse de personas diferentes que les den otra visión que les haga ampliar su mirada y ser así profesionales más completos.

La realidad es que nadie se va a acordar de tus Excel, y esa capacidad para ser visibles y para establecer redes es clave a partir de determinada etapa de la carrera. Es tan importante la orientación a resultados como cuidar las relaciones y tal vez lo segundo sea más estratégico.

Por Blanca Rodríguez Lainz, Directora Ackermann International Chile


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