Facilita la fijación de población y fomenta el emprendimiento y el desarrollo económico

El teletrabajo como solución profesional contra la despoblación rural

La despoblación rural es uno de los principales desafíos a los que se enfrenta España no solo a nivel demográfico, sino también a nivel económico. Su impacto en el futuro y sostenibilidad del estado es innegable y la gravedad de la situación provocó la creación, en 2017, del Comisionado para el Reto Demográfico. En pleno 2019 el problema sigue creciendo y, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de comienzos de año, ya son más de 1.300 las localidades con menos de 101 habitantes. Son muchos los factores detrás de esta situación y, dada su gravedad, urge tomar medidas para afrontarla. Viasat, compañía especializada en proveer acceso a Internet vía satélite, ha hecho del reto demográfico uno de sus objetivos y defiende que el acceso a una conexión de calidad es una vía clave para impulsar la repoblación del medio rural, ya que fomenta la comunicación y facilita aspectos como el teletrabajo o la telemedicina. Su tecnología tiene a su favor que puede desplegarse en cualquier lugar que tenga acceso al cielo y que no requiere grandes instalaciones, supliendo así las carencias de operadores tradicionales. 

En España, más de 10 millones de habitantes a día de hoy no cuentan con acceso a Internet de calidad, incluso al mínimo recomendado por la Unión Europea (30Mbps), siendo Andalucía, Cataluña y Galicia las comunidades autónomas con mayor número de habitantes desconectados. 

Consciente de la problemática del reto demográfico, este mismo mes de marzo el Consejo de Ministros aprobó una nueva Estrategia Nacional frente al Reto Demográfico, recordando que la lucha contra la despoblación es un problema de todos. Fruto de esta estrategia se han establecido distintos objetivos a cumplir, desde la simplificación normativa a la incorporación de una perspectiva demográfica en la elaboración de leyes, pasando por el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y de la Agenda 2030 y la mejora en la prestación de servicios básicos. En relación con este último punto, la nueva estrategia también busca garantizar la plena conectividad territorial, asegurando una adecuada cobertura de internet de banda ancha y telefonía. No en vano, la Agenda Digital Europea establece que, en 2020, todos los habitantes de la UE deberían tener acceso a una conexión de, por lo menos, 30Mbps.



Que el acceso a una red de calidad sea considerado un derecho demuestra hasta qué punto se ha convertido en una necesidad primaria en nuestro día a día. Y lo es porque actúa como mecanismo cohesionador básico, como herramienta de comunicación y, cada vez más, como herramienta de trabajo. Es aquí donde entra en juego el teletrabajo, una opción que gana peso por las ventajas que aporta tanto a empresas como trabajadores y por las posibilidades que abre para solucionar el Reto Demográfico. Así lo defienden también desde Viasat, donde reivindican que puede convertirse en una poderosa herramienta a favor de la repoblación de las regiones rurales.


Son muchas las ventajas que juegan a favor del teletrabajo, desde flexibilidad horaria a conciliación de la vida laboral y personal, pasando por factores como la mejora de la productividad, mayor retención del talento y reducción del estrés, los costes o el absentismo laboral. Por otro, y por su propia naturaleza, el teletrabajo es capaz de abordar algunas de las líneas de acción que plantea la estrategia nacional en su lucha contra el reto demográfico, puesto que ayuda a garantizar la funcionalidad de los territorios despoblados, mejora la competitividad y desarrollo de nuevas actividades, fomenta el emprendimiento y favorece, en definitiva, el asentamiento y fijación de la población en el medio rural. Se trata, sin duda, de una solución adaptada a la realidad del mercado laboral, a las necesidades de conciliación de los trabajadores y a la búsqueda y compromiso con el mejor talento, independientemente de dónde se encuentre.

Sin embargo, el teletrabajo puede encontrarse con una barrera logística, la del acceso a la red. Actualmente, más de 10 millones de españoles siguen sin poder acceder a una conexión de 30Mbps, el objetivo mínimo que establece la Agenda Digital Europea para 2020. Las razones son diversas (la orografía del terreno, la baja densidad de población de ciertos territorios), pero afortunadamente hay una solución disponible: la conexión vía satélite de Viasat. Al contrario de lo que ocurre con operadores tradicionales, este sistema no depende de infraestructuras terrestres, por lo que lo único que necesita para funcionar es acceso al cielo. Su funcionamiento es también sencillo, ya que solo es necesario instalar una antena en el tejado del usuario, lo que lo convierte en la opción más sencilla (y en ocasiones en la única opción) en regiones donde no puede llegar el servicio de los operadores tradicionales. Su reducido coste (el precio de partida ronda los 20 €) facilita también su implantación y ayuda a universalizar lo que debe ser un derecho: el acceso de todos los usuarios, independientemente de su lugar de residencia, a una conexión de calidad.

“La tecnología satelital tiene a su favor un proceso de despliegue e instalación increíblemente sencillo, que no depende de costosas infraestructuras terrestres y que está disponible allá donde haya acceso al cielo”, explica José Padilla, director de operaciones en Viasat. “Lejos de lo que pueda pensarse, el acceso a Internet vía satélite, como el que ofrece Viasat, permite acceder a una conexión de banda ancha en cualquier lugar y a un precio completamente asequible. Estamos convencidos de que esta solución puede ayudar a esos millones de trabajadores que quieren teletrabajar y que, desgraciadamente, hasta ahora se veían forzados a trasladarse a grandes ciudades”. 

Con un mercado laboral en el que la demanda de conciliación laboral es creciente y un reto demográfico que amenaza con perjudicar la estabilidad del sistema económico y productivo, el teletrabajo se presenta como una evolución lógica para muchos sectores. Hacerlo posible, garantizando el acceso a una conexión de banda ancha a nivel nacional, puede ser un paso clave en la lucha contra la despoblación.

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