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Salud mental en la desescalada: cómo afrontar el largo camino

La Confederación Salud Mental España ha puesto en marcha la campaña “Salud mental en la desescalada: cómo afrontar el largo camino”, que cuenta con la colaboración del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, con el objetivo de dar pautas a la población acerca de cómo afrontar las nuevas y en ocasiones difíciles situaciones provocadas por la crisis del Covid-19, en el marco de la desescalada del confinamiento que se prolongará a lo largo de las próximas semanas.

Esta iniciativa, que se enmarca dentro de la campaña #SaludMentalVsCovid19, contempla ocho escenarios en los que cuidar la salud mental es fundamental: el duelo por pérdida de seres queridos durante el estado de alarma; el conocido como ‘Síndrome de la Cabaña’; la situación concreta de las personas con problemas de salud mental; la prevención del suicidio; las situaciones de desempleo y cierres de negocio; la vuelta al trabajo; la conciliación y vuelta al cole de los niños y niñas; y las situaciones de estrés de los profesionales sociosanitarios. La campaña, difundida en redes bajo el hashtag #DesescaladaSaludMental.

Cómo afrontar el duelo y el ‘Síndrome de la Cabaña’

Durante el estado de alarma, muchas personas no han podido despedirse de sus seres queridos ni compartir el dolor con su familia o amistades. “Tenemos que cuidar la muerte para cuidar la vida”, afirma Joseba Rico, psicólogo y subdirector de la asociación madrileña AMAFE (Asociación madrileña de amigos y familiares de personas con esquizofrenia), entidad que pertenece a la Federación Salud Mental Madrid. Según Rico, “los ritos son muy necesarios para cerrar la despedida”, y recuerda que hay muchas situaciones diferentes: “Si por ejemplo alguien convive con sus padres y ha fallecido un abuelo, al menos hay una compañía porque les ha tocado vivir el confinamiento juntos, pero alguien que está en otra provincia, no ha podido estar cerca no ya de la persona que ha fallecido, sino de la familia. No ha podido recibir abrazos”. Por ello, señala que “es bueno encontrar espacios para que cuando se termine este confinamiento estas personas puedan estar con los suyos”. Hay que permitirse además sentir la tristeza y el dolor que forman parte de proceso de duelo, y pedir ayuda si la situación nos supera.

Respecto al Síndrome de la Cabaña, Alejandra Julio Berrio, psicóloga y colaboradora de Salud Mental España, explica que, en estos casos, “relacionamos ‘casa’ con seguridad y ‘calle’ con peligro”. En esta situación en la que nuestro hogar es nuestra nueva zona de confort, hay miedo al contagio y salir supone un nuevo esfuerzo de adaptación. Julio Berrio aconseja “hacer trayectos emocionales cortos: si no te apetece salir a las ocho de la tarde a dar un paseo, puedes por ejemplo bajar la basura”. Es necesario ser responsable con uno/a mismo/a y los propios autocuidados, buscando un equilibrio entre esa zona de confort y salir de casa.

Problemas de salud mental y prevención del suicidio

Las personas con problemas de salud mental pueden tener vulnerabilidades añadidas respecto al resto de la población. Durante el estado de alarma, no se han tenido en cuenta sus necesidades, tanto por parte de las administraciones encargadas de articular los recursos necesarios para garantizar la continuidad de sus cuidados, como por parte de la sociedad.

“La clave es sentirte escuchado y acompañado y que, al menos puntualmente, en un momento dado seas importante para alguien que te presta su oído y su humanidad, para acoger toda la desesperación”, explica Joseba Rico. Por eso, entre las recomendaciones de la campaña “Salud mental en la desescalada: cómo afrontar el largo camino”, se encuentra prestar atención a síntomas nuevos, si alguno ha empeorado, y cuáles resultan más difíciles de sobrellevar que antes. Es necesario recordar que en esta situación es normal tener más estrés, pensamiento obsesivo, dificultad de concentración, estados de alerta y ansiedad. Mantener el autocuidado y respetar las horas y horarios de sueño es fundamental en estos momentos.

Las situaciones de aislamiento pueden tener como consecuencia un aumento de las ideaciones suicidas. Para ello, siempre es recomendable contar con un “teléfono de auxilio” dentro de la red de apoyo (ya sea familia, amistades o profesional de la Psicología) para llamar a esa persona en cualquier momento que se pueda necesitar. En la campaña se incide en que el primer paso es “reconocer que algo no está bien y compartir cómo te sientes y lo que piensas”. También es importante tener a mano el contacto de entidades que pueden prestar ayuda a la persona en momentos de extrema vulnerabilidad, como por ejemplo el Teléfono de la Esperanza.

Otro colectivo que ha vivido situaciones muy duras durante el estado de alarma es el de las y los profesionales sociosanitarios. Para evitar problemas de salud mental como ansiedad, angustia, estrés postraumático o trastornos adaptativos, entre otros, se recomienda compartir las emociones con compañeros y compañeras, tener un diálogo interno amable, y mantener las formas de “rescate” ante situación de estrés. Si el malestar es importante y se mantiene en el tiempo, es necesario pedir ayuda profesional.

Situaciones de desempleo, vuelta al trabajo y conciliación

La crisis del Covid-19 está generando en las personas una sensación de incertidumbre respecto a su futuro laboral y económico, ya que ha provocado la pérdida de empleo o cierre de algunos negocios.

Ante esto, es importante reconocer las propias emociones y centrarse en lo que podemos controlar, aceptando que hay cosas que se escapan de nuestras manos. También es importante evitar personalizar: “Cuando estamos pasando por una situación de crisis que nos genera angustia y ansiedad, nos genera también una sensación de que no vamos a poder sobrellevarlo”, explica Alejandra Julio. “No es algo que solo te esté pasando a ti. No es algo que solo dependa de ti. Tú no eres el problema. Es una circunstancia absolutamente nueva para todos y estamos generando nuevas formas de afrontarla”, recuerda la psicóloga. Puede también ayudar hacer planes muy a corto plazo, evitar pensamientos catastrofistas, y no subestimar nuestra capacidad de resiliencia.

En aquellas empresas que están reiniciando su actividad, las personas trabajadoras pueden tener incertidumbre a la hora de volver a su lugar de trabajo. Por su parte, las empresas pueden sentirse perdidas a la hora de cómo deben gestionar esta nueva situación con sus trabajadores y trabajadoras. Ante esta situación, se recomienda a las empresas dar el máximo nivel de certidumbre a sus equipos en los aspectos en los que resulte posible (medidas de protección, turnos, adaptaciones horarias, futuro contractual) así como establecer una comunicación clara y continua, creando incluso espacios propios para resolver dudas e inquietudes relacionadas con el trabajo.

Respecto a la situación familiar, los padres y las madres se enfrentan a la incertidumbre de no saber cómo se afrontará tanto la continuación del curso actual, como el curso que viene para sus hijos e hijas, y deben hacerse cargo de su día a día y de los problemas de conciliación. Joseba Rico indica que “podemos intentar prevenir y colocarnos lo mejor posible ante los vaivenes e incertidumbre. Al final, estamos a expensas de ver qué va a ocurrir. No tenemos un control”.

Rico también recuerda la importancia de la regulación emocional de los padres. “Si los padres tienen mucho miedo, los niños tendrán mucho miedo. Es importante ser y parecer responsable, y a la vez que se expresan los temores, también reforzar lo que tiene que ver con la responsabilidad, el cariño, la solidaridad… A fin de cuentas, el proceso educativo tiene más que ver con lo que mostramos que con lo que decimos”, asegura el psicólogo.

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