Ser un buen comunicador es una habilidad natural y también se aprende pero, cuando estamos bajo presión, es una de las mayores barreras a la hora de relacionarnos con los demás. Esto suele empeorar en ciertas épocas del año, por lo que las vacaciones pueden ser un hervidero de roces y en lugar de relajarnos se convierten en una carga más.

Cuando los niveles de estrés son altos, emitimos señales no verbales confusas e inconscientes, se pierde el control de las emociones y a veces tenemos dificultades para entender lo que otras personas están tratando de decirnos.

Y es que bajo tensión somos mucho más reactivos, no medimos las palabras y es más fácil tener malentendidos con los compañeros de trabajo o con los miembros de la familia. Cuando nos sentimos así, la reacción más común es ponernos a la defensiva. 

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Por el contrario, personas más tímidas acusan un comportamiento diferente y tienden a aislarse, a no compartir lo que sienten y a hacerse invisibles mientras sufren. 

Recién salidos de un confinamiento donde muchos hemos pasado más tiempo con nuestras parejas, padres, compañeros de piso o solos del que acostumbramos, la idea de estar de vacaciones y pasar más tiempo con estas personas se puede hacer cuesta arriba. 

Podemos mejorar la situación tratando de controlar los focos de estrés, aprendiendo a relajarnos y mejorando nuestras habilidades sociales. 

En el trabajo 

No se nos educa para ser empáticos y comunicativos en el trabajo, pero es una cualidad que conviene desarrollar. Aunque lo que vayas a decir tenga carga negativa siempre se puede enfocar constructivamente; vale la pena escoger bien las palabras y medir tus reacciones. 

Escucha siempre lo que el otro tiene que decir y no juzgues anticipadamente, es mucho más enriquecedor crear un espacio de confianza en el que todos puedan expresarse. Recuerda que la comunicación no es algo unilateral y no tienes por qué llevar siempre la razón. 

Aprende a serenar tu mente con técnicas de relajación o meditación guiadas. Eso te dará más confianza en ti mismo, a mantenerte sereno cuando las cosas se tensan y te ayudará a afrontar mejor situaciones estresantes.

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De vacaciones

Si estás apunto de irte de vacaciones y presientes que vas a tener momentos de estrés familiar, planifícate previamente y define tiempo y espacio solo para ti. Disponer de tiempo propio es fundamental incluso si se tiene niños, es cuestión de organizarse con la pareja, comunicar esa necesidad y concederle la oportunidad de que haga lo mismo. 

Si durante esos días toca lidiar con miembros de la familia algo bocazas o que no suelen tener tacto a la hora de decir las cosas, establece tus límites. En lugar de reaccionar e ir acumulando tensión progresivamente, pon freno a ese tipo de conductas desde el principio y comparte lo que piensas y sientes dejando claro que no te gustan.

En la plataforma The Holistic Concept hemos desarrollado un programa dedicado a la Comunicación donde podrás encontrar ejercicios de respiración, presencia y relajaciones perfectas para esos momentos en los que necesitas un refuerzo. Comienza a expresarte como necesitas, tu cuerpo y tu mente lo agradecerán.

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