Apostar por la circularidad supone un cambio cultural, sin precedentes, en la manera que tenemos de entender el sistema productivo y de consumo. Bajo la firme de convicción de que ‘el mejor residuo es aquel que no se genera’, la economía circular pone en jaque al clásico sistema de producir-usar-tirar, para proponer un modelo basado en el aprovechamiento y la utilización más sostenible de los recursos naturales. Con un fuerte componente tecnológico y a través de procesos más eficientes y limpios, se posiciona como una alternativa consistente en el tiempo y que representa el 8,6% de la economía actual, según datos arrojados por el Instituto de Innovación de Esade. Esto demuestra que todavía queda muchísimo por hacer.
Conscientes de esto, cada vez más compañías se suman a adoptar este tipo de estrategias en sus organizaciones para reducir el consumo de recursos naturales, reducir su impacto ambiental, y seguir creando valor y empleo. En ISS Facility Services, llevamos tiempo trabajando en impulsar soluciones de desarrollo sostenible, que minimicen el posible impacto negativo que generamos a través de nuestra actividad.
Aprendizajes en la aplicación de los principios de economía circular
Como compañía de servicios, en la que el grueso de nuestros colaboradores trabaja en los centros de los clientes, implementar estos cambios no ha sido una tarea fácil. Con la realidad del negocio puesta en el centro de la estrategia, decidimos comenzar el camino hacia una economía respetuosa con los recursos del planeta. En ISS, lo entendemos como un eje totalmente transversal en la organización que mantiene el foco en las personas, como generadoras de bienestar; en el workplace, para construir espacios cada vez más cómodos y eficientes; y en el medioambiente, con una clara voluntad de minimizar los consumos y los residuos.
En nuestro día a día, hemos implementado soluciones que nos acercan a este tipo de dinámicas. Un buen ejemplo de ello lo aporta la división de limpieza, a través del programa internacional “Cleaning Excellence”, aplicado en grandes centros, a través del cual hemos conseguido reducir el consumo de agua, energía y materiales que impactan en nuestros clientes y en nuestras oficinas. Las cifras que extraemos de la implantación de esta iniciativa han sido realmente positivas. Y es que, con el cambio, hemos llegado a optimizar hasta el 50% del consumo de agua, reducido hasta el 41% de productos químicos y en un 70% los envases. En ISS, comprendemos la economía circular desde tres grandes vertientes: la estrategia, formas de trabajar y la cultura como impulsora de la sensibilización.
La simplificación de una estrategia impulsada por la dirección
La definición de una estrategia clara es fundamental para cualquier cambio. Y más si se trata de una transición hacia un modelo sustancialmente distinto. En este sentido, simplificar los objetivos, así como una serie de indicadores, nos permitirá trazar la hoja de ruta hacia la circularidad, al mismo tiempo que podremos verificar su correcto cumplimiento. Es frecuente encontrar intrincados planes de acción, compuestos por una larga lista de objetivos, lo que en la mayoría de las ocasiones resulta ser contraproducente. Por ello, optar por una pequeña cantidad de ellos, pero que sean de alto impacto en la actividad y con los grupos de interés, nos facilitará una implementación sólida y más consistente en el tiempo.
La tecnología contribuye significativamente a mejorar los procesos. En ISS decidimos transformar nuestros procesos de selección y contratación de personal, haciéndolos 100% digitales. Esto nos ha permitido dejar de emitir 1,6 toneladas de CO2 y ahorrar hasta 68.000 litros de agua. Además, hemos logrado mejorar en siete días los trámites de contratación. Además, la optimización de los procesos mantiene un importante papel en toda la estrategia, que no sólo influye en el desarrollo de las tareas, sino que contribuye a reducir la brecha digital.
Un cambio en las dinámicas de trabajo
En ISS, siempre hemos dedicado buena parte de nuestros recursos a una simplificación de los modelos empleados en las dinámicas actuales. Desde la responsabilidad y el compromiso, teniendo en consideración toda la cadena de suministro, hemos trabajado en alianzas con los “stakeholder” o grupos de interés que compartan nuestra misma misión: reducir las consecuencias adversas de nuestra actividad en el ecosistema en el que operamos.
Un caso de éxito a destacar es nuestra estrecha vinculación con Diversey, proveedor de material de limpieza e higienización, que emplea envases 100% biodegradables diseñados para maximizar el rendimiento, seguros con las personas y con un menor impacto medioambiental.
Cultura como impulsora de la sensibilización
La cultura siempre ha actuado como impulsora de la concienciación y promovedora de buenos hábitos en el usuario final, al mismo tiempo que ha potenciado el compromiso de todas las partes implicadas de la cadena. Se trata de todo un reto para compañías de servicios como ISS en las que el grueso de sus trabajadores, más de 31.000 en nuestro caso, trabajan en los centros del cliente. Lo que dificulta, en muchos momentos, el arraigo de la cultura corporativa.
La tecnología ha sido una gran aliada durante este proceso. Algo que se ha acrecentado durante los últimos meses. A través de formaciones online, hemos podido generar conversaciones con nuestros colaboradores de manera ágil y directa, con independencia de su actividad o ubicación. También el liderazgo de la dirección, el acompañamiento por parte de mandos intermedios y la transparencia en la comunicación mantienen un papel decisivo en esta etapa, llegando a actuar como palancas para que las personas tomen decisiones, tomen partido y resulten inspiradoras para otros.
La división de mantenimiento ha sido un claro ejemplo de esta permeabilización de una cultura circular en nuestra compañía. Fueron ellos los que detectaron la posibilidad de reaprovechar los equipos informáticos obsoletos. Aplicando los fundamentos de la economía circular, surgió la idea de donar este material a centros de estudios profesionales, que pudieran sacarle partido reparándolo, utilizándolo para su formación y dándole, así, una nueva vida.
Después de todos estos años, hemos podido comprobar cómo el actual sistema productivo, concebido de manera lineal, no es viable. Ni desde el punto de vista material, ni medioambiental y energético. En este sentido, las empresas mantenemos un rol decisivo a la hora de minimizar el consumo de las nuevas materias primas y maximizar el valor de los materiales que ya circulan dentro de nuestra economía. Ahora, más que nunca, es el momento de plantear nuevas soluciones a un problema compartido por la sociedad. “Todos debemos ser responsables de marcar el rumbo hacia esta nueva economía más sostenible, circular, baja en carbono y apostando por el bien común. Quien no adapte su estrategia, pase a la acción, quien no invierta en innovar y quien no haga partícipe y sensibilice a la sociedad, va a quedarse definitivamente atrás”.
Artículo escrito por Eulalia Devesa, Directora Responsabilidad Social Corporativa en ISS.

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