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La gestión de la singularidad de la empresa familiar, que reside precisamente en aunar familia y negocios, es una de las claves para crecer y dar el salto al siguiente nivel. Esta es una de las conclusiones que se extraen de las jornadas que ADEFAM, en colaboración con el IE, ha celebrado en Madrid y que han servido para analizar los retos a los que las familias empresarias tienen que hacer frente para alcanzar el siguiente nivel, la Empresa Familiar 4.0, cuya esencia radica en saber cómo afrontar la transformación para seguir adelante.

El Director Académico del Programa Ejecutivo Empresa Familiar 4.0 del IE, Manuel Bermejo, compara la empresa familiar con un ecosistema y, como tal, cree que su primer reto intrínseco es conseguir alcanzar un equilibrio entre la familia y la empresa. “Gestionar la singularidad de manera correcta para alcanzar el equilibrio requiere de altura de miras para velar por el interés general; de generosidad para llegar a acuerdos, y de lealtad para cumplirlos”, asegura. Además, Bermejo recomienda auto examinar cuáles son los “impulsores” y las “anclas” del negocio, los elementos que hacen que avance y los que lo frenan, para así alcanzar el siguiente nivel y seguir creciendo. 

En esta misma línea, Alberto Zoilo Álvarez, presidente de ADEFAM, asegura que “la generosidad es algo fundamental para avanzar en la Empresa Familiar”. “Hay que aprovechar las ventajas que te brinda el trabajar con tu familia. Uno de los objetivos de toda Empresa Familiar es legar la compañía a las siguientes generaciones, por tanto, nunca se van a tomar decisiones que pongan en riesgo el futuro de la empresa. Sin embargo, es muy importante tener clara cuál es la visión del negocio y saber a dónde se quiere llegar”, subraya.

Más allá de los retos intrínsecos derivados de la propia singularidad de la empresa familiar, el entrono competitivo propio del momento que vivimos trae consigo otra serie de retos exógenos. En este sentido, el profesor Manuel Bermejo asegura que nos encontramos en la “sociedad del cambio” que viene marcada por la globalización y la digitalización, hechos que además se retroalimentan entre si. Así, la alta competencia, el dinamismo, la hipertransparencia, o la diversidad, son retos a los que la Empresa Familiar debe hacer frente sin olvidar, además, que estos factores también tienen un impacto en la familia: “Lo urgente y lo relevante no es siempre lo importante. Se dedica tiempo a lo importante frente a lo urgente, que es la cohesión familiar,  el objetivo de crecimiento, o la digitalización”, asegura Bermejo.

El nuevo entorno ha hecho que la empresas tengan que evolucionar pero, al mismo tiempo, las familias también han cambiado y el paradigma de las nuevas generaciones es diferente al de sus antecesores. Así, a la complejidad del nuevo entorno, la Empresa Familiar debe sumar las dificultades de la diversidad en la propia familia y gestionar muy bien estos aspecto para evitar conflictos.

Por su parte, el Presidente de ADEFAM, Alberto Zoilo Álvarez, asegura que la nueva realidad tecnológica “está cambiando al mercado, pero también al usuario, por lo que el empresario debe estar en permanente renovación tecnológica si quiere seguir siendo competitivo”. Asimismo, Alberto Zoilo cree que en la Empresa Familiar, “debe ser el líder quien desarrolle la planificación estratégica, y no dejarlo en manos externas”.

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