Según datos de Hexagone, consultora de formación de idiomas, las relaciones amorosas están detrás del 65% da las inscripciones a cursos de formación en idiomas. De hecho estas personas aprenden en menos tiempo y tienen más formas de practicar el idioma y conocer la cultura.

Siguiendo estos datos, hasta 4 de cada 10 estudiantes de escuelas de idiomas esgrimen motivos personales para aprender un idioma, más allá de las posibles salidas profesionales que ofrece este conocimiento.

El número de personas casadas o en pareja entre miembros de diferentes idiomas ha crecido un 25% en la última generación. Hasta el punto que se calcula que de las relaciones actuales en pareja, el 18% corresponden a relaciones en las que los miembros hablan diferentes idiomas.

Tanto estas personas como sus hijos necesitan aprender el idioma de los padres. Es aquí cuando se requiere el apoyo de una escuela de idiomas ya que lo que se puede aprender sólo con la ayuda de la persona nativa de la pareja no es suficiente para comunicarse bien.

Siguiendo esta realidad, desde Hexagone se apunta al motivo sentimental, el amor, como segundo motivo más importante que hace que las personas quieran aprender un segundo o tercer idioma. Un motivo para aprender idiomas que sigue muy de cerca al motivo profesional.

Respecto al idioma en cuestión, el inglés es el idioma más frecuente por el que apuestan los interesados a nivel profesional mientras que otros idiomas como el francés, italiano, portugués o alemán son los idiomas elegidos por las personas por motivos amorosos.

Además desde Hexagone se indica que las personas que deciden aprender un idioma por amor lo hacen en un periodo de tiempo hasta un 80% más corto de lo normal. “No hay mayor motivación que la amorosa para esforzarse y para aprender en menos tiempo. Generalmente las personas que estudian un idioma por amor o por motivos personales consiguen resultados de una manera mucho más rápida que lo normal”.

Además de la motivación personal, el hecho de poder practicar el idioma de una manera más fluida y natural con un nativo de ese idioma hace que la curva de aprendizaje sea más rápida.

Gaëlle Schaefer, directora de Hexagone explica que “en un mundo tan globalizado con la facilidad de viajar o conseguir becas como las Erasmus, cada vez es más frecuente las relaciones entre personas de diferentes países, culturas e idiomas. Muchas de estas relaciones continúan después de la beca. También es cada vez más frecuente conocer a una persona en una empresa internacional o a través de portales de citas. En cualquier caso el idioma se convierte en un objetivo para estas personas”.


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