Cómo seguir siendo rentable con la jornada intensiva

¡Ha comenzado el verano! Y con él, la deseada jornada intensiva. Cada vez más empresas deciden apostar por la jornada intensiva durante la época estival. Se trata de un modelo de racionalización de horarios. El objetivo es conseguir una mayor conciliación durante los meses de verano, pero sin disminuir la productividad.

Por lo general, la jornada intensiva trae consigo una mayor productividad, mayor implicación y motivación. Aunque sí es cierto que el trabajo se debe realizar en menos tiempo si lo comparamos con la jornada habitual. La organización es clave durante estos meses y se convierte en una de las prioridades de los departamentos de Recursos Humanos. ¿Cómo podemos promover una gestión óptima de la jornada laboral en verano?

Trucos para lograr una buena jornada intensiva

Para que la jornada intensiva sea realmente beneficiosa para todos, es importante tener en cuenta una serie de características. La disminución de la jornada y la ausencia de parte de la plantilla para disfrute del periodo vacacional hacen que sea más complicado. Por eso precisamente, tener una buena organización es necesario. De esta organización suelen encargarse los departamentos de recursos humanos.

Es importante que los trabajadores tengan a su alcance herramientas que les permitan aumentar su productividad. Deberán tener ayuda en sus tareas, reducir la carga de trabajo, así como potenciar la comunicación de los equipos. Hay que apostar por técnicas de planificación efectiva que permitan una mejor y más efectiva redistribución del tiempo. También es muy importante saber diferenciar entre lo que es urgente y lo que es importante, así como tener una gran capacidad de priorizar tareas. También afecta mucho los picos de productividad de cada persona. Por eso, conocerse también es importante para invertir mejor el esfuerzo. Así lo considera Ana Romero, embajadora de Humans 4 Health by Cigna.

Por tanto, es necesario llevar a cabo algunas acciones que ayuden a los trabajadores a ser más productivos.

–          Proporcionar información sobre las técnicas de gestión de tiempo. Existen diferentes formas por las que podemos organizarnos como trabajadores. Conocer nuestros picos de productividad es importante para saber cómo distribuirnos el trabajo.

  • Dividir la jornada laboral según la técnica Pomodoro. Esta consiste en la división de la jornada en pequeños tramos de 25 minutos. Durante ellos, evitamos al 100% las posibles distracciones. Al finalizar cada tramo podemos realizar un descanso de 3 a 5 minutos. Cada cuatro descansos se realiza un descanso de 15 minutos.
  • La técnica Eisenhower consiste en la realización de un cuadro de tareas en el que debemos marcar por un lado lo urgente y por otro lo importante. De esta forma, obtenemos con mayor facilidad lo que tenemos que hacer, lo que podemos delegar y lo que podemos posponer.
  • Técnica Kanban. Esta consiste en la creación de un cuadro donde se verá el estatus de la tarea.
  • Esquema Getting This Done. Se trata de una técnica que invita a crear una lista para cada tarea. Se basa en cinco principios: recopilar, procesar, organizar, revisar y ejecutar.
  • Técnica Seinfeld. Esta se basa en la elaboración de un calendario y en la posibilidad de trazar un cronograma con las tareas de cada día. La finalidad es conseguir alcanzar la meta. Debe estar visible para que el trabajador se sienta motivado.

–         Fomento de la flexibilidad y la redistribución del trabajo. El 25% de los empleados que tienen estrés consideran que se debe a la elevada carga de trabajo. Por eso, en los meses de verano, el trabajo disminuye y es un buen momento para llevar a cabo la flexibilidad laboral y la redistribución del trabajo. De esta forma, al retomar septiembre, tendrán las pilas cargadas y estarán animados y motivados.

–         Promover la comunicación fluida entre el equipo es importante. Esta es una buena forma de saber qué deben hacer en cada momento. Además, sabrán si hay algo urgente y si se puede quedar una tarea como pendiente.

–         La temperatura de la oficina es clave para conseguir una buena productividad. Según el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, la temperatura óptima en los puestos de trabajo debe estar entre los 23 y los 27 grados.

Con estos pequeños consejos, conseguirás que la productividad no descienda en los meses de verano y siga en aumento al volver septiembre.

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